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El vuelva usted mañana visto desde fuera

En nuestra anterior entrada, "El vuelva usted mañana visto desde dentro", tratábamos sobre la fuerte campaña de opinión dirigida por algunos sectores de la sociedad (muchos de ellos con intereses espúreos, como buena parte de diarios económicos y prensa salmón) en contra de los funcionarios, campaña que está logrando sus primeros logros como el tijeretazo, las congelaciones de las ofertas de empleo público o la eliminación de puestos de trabajo vacantes en la Administración. Este artículo provocó la participación de varios de nuestros lectores mediante numerosos comentarios, por lo que para poder extenderme debidamente en las contestaciones prefiero hacerlo a través de esta entrada



Anonimo1: En el punto 2 te falta decir que muchas (demasiadas) veces el proceso no es transparente y hay "amiguismo", ¿quien pierde años de su vida sabiendo que esto?

@Anonimo1: No estoy de acuerdo en absoluto contigo sobre lo del "amaño" en las oposiciones. El "amiguismo" y nepotismo que comentas, solo lo he visto en ayuntamientos, y pequeños. Las oposiciones para entrar en la A.G.E, en las comunidades autónomas y en la gran mayoría de ayuntamientos (Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, etc.) son absolutamente límpias y transparentes.

Lo que pasa es que las oposiciones para cuerpos superiores tienen una parte subjetiva, que son las pruebas escritas de desarrollo con su posterior defensa oral, y cuando ahí te quedas fuera, es muy humano (por el principio de negación de Freud) echar las culpas a los demás. Pese a todo, como hemos venido diciendo a través de varias entradas de este blog, la parte subjetiva, la capacidad de convencer a un auditoría, de "venderles tu biblia particular", también se entrena.

Aqui la has clavado, es uno de los grandes problemas de la administracion la incapacidad y falta de etica de los cargos intermedios y altos

@Anonimo1: Tampoco estoy de acuerdo contigo sobre lo de la "falta de ética" de mandos intermedios y altos. Esa falta de ética, si alguna vez la he visto, la he visto en "cargos políticos", y ahí el que falla es el sistema, que curiosamente ha sido diseñado por los políticos.

Un Director General, un Secretario de Estado, a quien sirve es al partido antes que a la generalidad. Y ahí es donde falla el sistema, por no hacer coincidir ambos intereses. Pero un funcionario, desde un jefe de sección, pasando por jefe de servicio o jefe de área, hasta subdirector, tiene un cargo de enorme responsabilidad y con una retribución de casi la mitad de la que tendría en una empresa privada.
El sistema falla porque la promoción está vinculada a la antiguedad, y no a las capacidades.
Un funcionario no puede elegir el destino que mejor se adapta a sus capacidades, sino el que se le oferta de entrada, y el que le oferta los destinos no tiene en cuenta sus capacidades para ofrecerle el puesto que mejor pueda desempeñar. Se supone que el E.B.E.P, que introduce la promoción horizontal sin tener que cambiar de puesto, y los incentivos basados en el desempeño, quiere arreglar este problema. Pero a nuestros políticos les ha interesado más bajarnos el sueldo a todos que desarrollar el E.B.E.P para mejorar el sistema. Como funcionario que eres ahora, espero que cuando llegues a ser cargo intermedio (que con el tiempo sucederá, pues la carrera profesional en la Administración existe, si cumples los requisitos de titulación y de pertenencia a los grupos A1, A2, etc. de los puestos a los que aspires, hagas las cosas mejor que aquellos de los que acusas de falta de ética e incapacidad. Muchas veces la solución está en no buscar lo perfecto, sino en buscar lo mejor que las circunstancias te permiten.

p.d: Por favor quita ya los post automaticos esos con datos de google porque solo generan ruido.

Agradezco tu comentario. En principio, el público principal hacia el que va dirigido este blog es opositores, y pienso que los enlaces extraídos de twitter (porque una persona se ha tomado la molestia de publicarlos en esta Red Social) relacionados con el temario de las Oposiciones TIC pueden ser de interés para aquellos que se las están preparando. No obstante, crearé una encuesta para ver si realmente estas entradas son de utilidad, y si no lo son las moveré a otro blog relacionado, de camino que intento reactivar el wiki con el temario de las Oposiciones.

Juanjo: Y hablando del sector TIC en la Administración, daría mucho que hablar el cómo se está externalizando sistemáticamente todo el trabajo, contratando a empresas proyectos perfectamente realizables por funcionarios, y al doble de coste de nuestras nóminas.


@Juanjo, estoy completamente de acuerdo contigo en que la externalización, siendo necesaria, está muy mal enfocada en la Administración. La externalización de los servicios informáticos es una realidad en todas las empresas cuyo negocio principal no es la Informática. Lo hacen los bancos, las eléctricas, las empresas de distribución de agua, las de intermediación bursatil, etc.
El problema de la Administración nuevamente es que su política de recursos humanos es NEFASTA. Lo sufre cualquiera que haya aprobado una oposición. Una vez apruebas la oposición, es como si empezases otra vez de cero, como si acabases de terminas tus estudios. Pero si revisas nuestra serie de entradas sobre estadísticas de las Oposiciones TIC, verás que en las oposiciones del cuerpo superior TIC la gran mayoría de aprobados suelen tener entre 30 y 40 años. Y a la hora de ofrecer puestos de trabajo a estas personas, no se tiene en cuenta ni su experiencia, ni su expecialización, ni su valía. Con el tiempo, poco a poco estas personas se van reubicando según sus gustos, pero mientras tanto se puede dar el caso de tener plantillas de funcionarios sin experiencia en el trabajo a desempeñar en un destino determinado, por lo que hay que acabar tirando de externalización injustificada. La excusa que se suele poner es que "los funcionarios se acabarán yendo", pero si tienes funcionarios incentivados, a los que puedes remunerar según su desempeño (y no según el puesto de la RPT que ocupen), y a los que formes continuamente, no solo no se irán, sino que rendirán mejor y tendrán menos costes que contratar una empresa.

CHucky: @Anónimo 1: efectivamente; ya es hora de que alguien lo diga. No hay diferencia entre el Estado y cualquier otra empresa. En todos lados hay vagos, mamones, chupópteros y trepas. Los que hemos sufrido la privada lo podemos confirmar.


@Chucky, muchas gracias por el meneo. No puedo estar más de acuerdo contigo sobre esto que comentas. La gente se enfada porque va a la cola del paro o a pedir cita para el médico y tiene que esperar, pero no se fija en lo absolutamente estresado que está el funcionario que lo atiende. Trabajar de cara al público, en una ventanilla, es un trabajo que para mí tiene el mismo o más estrés laboral que un controlador aereo. Las diferencias son tres: el controlador aereo cobra entre 10 y 20 veces más que el Administrativo de ventanilla, del trabajo del controlador dependen vidas humanas y el que está en ventanilla muchas veces tiene que soportar insultos, amenazas cuando no directamente agresiones. Sin embargo, a este funcionario hay que bajarle el sueldo, despedirlo, cuando hay empresas privadas como Telefónica, una de las 5 empresas más ricas de España, que dan un servicio de atención al público nefasto. Y quien dice Telefónica dice las eléctricas, o cualquier otro operador de telefonía o Internet. Pero no, el del vuelva usted mañana es el funcionario. Cualquiera que haya tenido problemas con la conexión a Internet sabe de lo que le hablo.

Lucky: he empezado a leer y no puedo seguir, sin escribir esto.
1ª ¿el hecho de hacer oposiciones da algun derecho de pernada?
2º se entiende que al hacer oposiciones sabes mas que que la media de los españoles. ¿que ocurre que una vez que trabajas en la administracion se te olvida? !porque anda que no hay burros!.
3º DE MEDIA, lo mal que funciona la administracion (justicia sobre todo) y no siempre por culpa de los medios de la administracion publica.
en fin para que seguir....


@Lucky, el echo de aprobar unas oposiciones solo te da derecho a que tus condiciones de trabajo se ajusten a la legalidad, y a que tengas estabilidad en el puesto. Te voy a poner un ejemplo: en la empresa privada echaba horas extra sin cobrar ni ningún otro tipo de compensación bajo amenaza de despido. Muchas veces sin que fueran necesarias, puesto que el proyecto era imposible que llegase a término, no por falta de profesionalidad de los programadores, sino porque el gerente que hacía la oferta no tenía ni idea y ofrecía imposibles, pero había que hacer el paripé. Esas horas extra me dolían, hacían que me sintiese estafado, y que procurase marcharme de la empresa. En la Administración en ocasiones he echado horas extra, también sin cobrarlas (existen las comisiones de servicio, pero no es habitual que se autoricen), pero por motivos diferentes. La propia implicación que tú puedes tener con el proyecto, la necesidad de tener un expediente en plazo, etc. Si no las hubiese echado, no hubiera peligrado mi puesto de trabajo. Si la culpa de que existiese esa necesidad de horas extra la hubiese tenido la mala planificación de un superior, la independencia que me da la condición de funcionario me hubiera permitido hacérselo saber, y negarme a hacer las horas.

Por otro lado, hacer oposiciones no implica que de media sabes más que el resto de los españoles. Implica que tienes una formación de partida para ejercer un determinado puesto de trabajo: conoces la Ley de Contratos, la Ley de Procedimiento Administrativo, la Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos, conocimientos que a priori no se te tendrían porque exigir para acceder a otro puesto de tu misma profesión. También implica que has superado un proceso de selección en base a los principios de Igualdad, Mérito y Capacidad. El resto es como la vida misma: un titulo universitario no garantiza que seas inteligente, ni una oposición que no seas un burro (pero sí que has pasado unas pruebas, y que ese puesto no se te ha dado a dedo, como por ejemplo a Ana Botín, directora de Banesto e hija de Emilio Botín, presidente del Santander empresa propietaria de Banesto, que puede ser una tía muy válida pero que está ahí por ser hija de Botín).

Jaime: Sí, os lo habéis ganado por hacer oposiciones, muy bien. Pero eso no explica por qué la gente tiene la sensación de que las personas que hay detrás de las ventanillas trabajan al 60%, y no al 100-120%, como el resto.
Nada en contra de la estabilidad laboral, por supuesto. Pero si eso le sirve al funcionario que tengo delante para hacer su trabajo sin ningún interés en que me sienta bien atendido, tomarse más descansos de los reglamentados, etc., pues sí es reprochable. Y eso hace que toda la administración vaya lenta.


@Jaime, me remito al ejemplo que he puesto antes de la ventanilla. Jamás querría trabajar en una ventanilla dando servicio al público, lo mismo que jamás trabajaría de camarero, o si lo hiciese lo haría siendo el que atiende a la gente después de comer, nunca antes cuando están hambrientos. Para mí, esta gente son auténticos héroes del día a día, y manejan un nivel de estrés muy superior al del resto de mortales que trabajamos en nuestro puesto de Oficina, sin atender al público.

Yo, cuando he ido a Hacienda a que me ayuden a hacer la declaración, al médico a pedir cita, al Registro Civil a inscribir mi matrimonio o el nacimiento de mis hijos, a la Seguridad Social a arreglar los papeles del permiso de paternidad, etc. siempre he sido atendido con gran diligencia, y la persona que está al otro lado siempre ha intentado facilitarme la vida. Lo que pasa es que en la sociedad de hoy todo el mundo tiene prisas, y nadie quiere leerse los procedimientos para hacer correctamente los trámites, echándole la culpa al funcionario que está detrás. Ese trabajo quema mucho más que un trabajo normal de oficina, en el que cuando estás cansado lees el correo u ojeas el periódico online, así que si los controladores tienen sus descansos cada dos horas, esta gente debería también tenerlos.

Me despido agredeciendo a todos vuestra participación.

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El Vuelva usted mañana visto desde dentro

Lamentablemente, desde hace muchísimo los funcionarios estamos sometidos al juicio negativo (por ser benevolentes) de la opinión pública, cuando no al juício sumarísimo.

En una grave situación de crisis económica, desde hacía ya un par de años cierta opinión pública empezó a demandar que había que recortar "privilegios" a los funcionarios, presión mediática y no tan mediática que acabó derivando en el famoso tijeretazo.
Esta corriente, que lamentablemente no por ser injusta deja de ser mayoritaria, como cualquier funcionario puede constatar pulsando la opinión de su círculo familiar y de amigos, no tiene en cuenta una serie de detalles:

1. Que para alcanzar ese estátus de "privilegio" (que por otro lado no es más que la permanencia en el puesto de trabajo, y la estabilidad laboral, algo por lo que deberían luchar el resto de españoles, en vez de luchar por conseguir que un colectivo pierda esa estabilidad) el funcionario ha tenido que sacrificar varios años de su vida para dedicarlos al estudio.

2. Que esta posibilidad está al alcance de cualquier español que cumpla los requisitos para poder participar en el proceso selectivo (titulación, mayoría de edad, no estar inhabilitado para el desempeño del puesto, etc). Lo que pasa es que el paso de preparar unas oposiciones es un paso muy difícil, y no todo el mundo tiene la fuerza de voluntad necesaria para hacerlo. Siempre que me han "echado en cara" los privilegios de los que gozan los funcionarios, he respondido lo mismo ¿por qué no te preparas tú las oposiciones? Tradicionalmente me he encontrado con dos respuestas: no tengo la fuerza de voluntad suficiente para hacerlo (preparar unas oposiciones es difícil y duro, pero criticar a los funcionarios y pedir que se empobrezcan sus condiciones laborales es sencillo), o bien "trabajando en la privada gano mucho más".

3. Por tanto, si el acceso a la condición de funcionario, que está abierto para todo el mundo, y que tantos "privilegios" garantiza, se desecha por el inmenso esfuerzo que supone opositar, y la poca recompensa salarial que ofrece, será que igual dichos "privilegios" no lo son tanto.

4. La figura del funcionario es esencial para el funcionamiento del aparato de la Administración. Este colectivo es el único que aporta racionalidad y equilibrio al funcionamiento de la Administración, pues el personal elegido a dedo sirve siempre al interés del poder político, no al interés general. Es lamentable que "interés del poder político" no converga en este caso con el "interés general".

La bajada del sueldo de los funcionarios (bajada que esperemos que no venga acompañada de más medidas destinadas a la supresión de este colectivo) ha sido una medida aplaudida, pues en España desde hace ya dos siglos existe una fuerte crisis de imágen y confianza de la figura del funcionario.

Tengo que decir que, como persona que ha trabajado tanto en la empresa privada como en la Administración, he visto de todo en todos los sitios. Es cierto que he coincidido con funcionarios no ya con poca profesionalidad, sino con auténticos caras duras. Lo mismo que también me he topado con personal de muy poca valía en la empresa privada. La pena es que la imágen de estos casos, que son los menos, enturbia la de otros funcionarios de gran profesionalidad, por la ausencia de castigo para los unos y de incentivos para los otros.

Lo que es una auténtica injusticia es que paguen justos por pecadores. Las leyes vigentes en materia de función pública ofrecen mecanismos disciplinarios, como las faltas y sanciones, o la remoción en el puesto de trabajo, y también ofrecen mecanismos incentivadores como el complemento de productividad.

El problema es que los encargados de aplicar estas leyes, bien por falta de medios suficientes (no se puede tener a una persona el 100% de su tiempo controlando el trabajo de otra) bien por no querer complicarse la vida no se atreven a hacer uso de estos mecanismos. Esto se traduce en que jamás se expedienta a los que no hacen su trabajo, que se dedican a holgazanear, y a la hora de repartir el complemento de productividad se sigue la política de café para todos, de tal forma que el que sí que hace correctamente su trabajo no solo ve que percibe la misma productividad que el que no lo hace, sino que además tiene que hacer su trabajo y el del otro.

Es muy difícil que un mando intermedio, como un jefe de servicio o un jefe de área, decida tratar de aplicar estos mecanismos de sanción y recompensa, cuando estaría en una situación de "solo ante el peligro" en la Administración, ya que los sindicatos se le echarían encima (por un falso "corporativismo", puesto que lo que hay que hacer precisamente eliminar las células cancerígenas de un organismo enfermo), y el poder político (directores generales para arriba) siempre temeroso de los escándalos trataría de silenciar el tema.

Afortunadamente las nuevas generaciones de funcionarios que se van incorporando a la Administración son generaciones muy preparadas, con gran formación y capacidad de trabajo. En el ámbito de las TIC los cuerpos funcionariales están fuertemente profesionalizados, de tal forma que organismos como la Agencia Tributaria o la Seguridad Social, por poner un ejemplo, están en la élite de la Informática de este país, y sus funcionarios son los auténticos impulsores de su modernización.

Pese a todo, siempre resulta muy difícil luchar contra los tópicos, siendo el tópico que venimos arrastrando los funcionarios desde hace un par de siglos el del "vuelva usted mañana", inmortalizado por Mariano José de Larra en uno de sus célebres artículos costumbristas.

En una próxima entrada me permitiré reproducir este genial artículo, que en realidad era una crítica contra la falta de competitividad del país, pero que a la historia ha pasado por no haber sido bien entendido como un feroz ataque contra los funcionarios.


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