En época de austeridad: ¿solo videoconferencia ? ¡ teletrabajo !

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En el excelente blog Contencioso.es, mantenido por el juez de lo contencioso Jose Ramón Chaves y del que ya hemos hablado en otras ocasiones en este blog, leo un artículo titulado: "Videoconferencias en la Administración, el huevo de Colón". En el citado artículo, Sevach, el alter ego del juez Chaves, expone que considera indispensable que se suprima el uso de cualquier medio de transporte, o que no se abonen las dietas derivadas de su empleo, si el desplazamiento pudiese ser sustituido por la celebración de Videoconferencias dentro de la Administración Pública.

En mi humilde opinión, esta sugerencia de Sevach no solo se sustentaría por motivaciones económicas (el ahorro de costes en una época de acusada crisis económica y por tanto de necesaria austeridad en el gasto público), sino también medioambientales y de eficiencia y calidad de vida (en tanto en cuanto al suprimir las barreras espaciales con el empleo de las tecnologías de la información y las comunicaciones ganaríamos mucho del tiempo perdido en desplazamientos y atascos).

Sevach, como empleado público que trabaja en lo que en la Administración General del Estado se suele llamar "Periferia" ( o en algunas conversaciones informales "Provincias" ), es sensible a este problema. Las administraciones públicas en general, y la AGE en particular, están fuertemente centralizadas: todo depende de Madrid (o Sevilla en Andalucía, o Valencia en Comunidad Valenciana, etc.), las grandes decisiones se toman en Madrid, y con cierta (bastante) frecuencia hay que desplazarse a Madrid a mantener reuniones, provechosas o no, con todos los costes que conllevan.

No obstante, a lo largo de su entrada Sevach se centra única y exclusivamente en la Videoconferencia, sin tener en cuenta que las TIC han llegado a más ámbitos de nuestro trabajo diario que el de las reuniones.

Desde este punto de vista, y desde la perspectiva que nos da el conocimiento de la técnica (al ser funcionarios TIC), pensamos que hay que llegar mucho más allá: hay que apostar de una vez por todas por el teletrabajo en la Administración primero, y posteriormente en todas las empresas.

O al menos hay que tratar de dirigirse hacia un modelo mixto, en el que tengamos las reuniones presenciales (con sus correspondientes desplazamientos)indispensables, y podamos desempeñar nuestro trabajo de un modo flexible con las herramientas TIC de las que disponemos:ordenador portatil, conexión 3G con tarifa plana, red privada virtual para poder acceder a los sistemas de información de nuestro organismo a través de Internet, herramientas de mensajería, audioconferencia y videoconferencia como Skype, cuentas de correo electrónico para la celebración de comunicaciones offline, herramientas ofimáticas, de trabajo colaborativo como wikis, calendarios online, etc.

Este modelo de trabajo se está empezando a imponer en ámbitos en el que un grupo de personas numeroso colabora desde distintos puntos de la geografía terrestre, como por ejemplo proyectos de desarrollo de software libre, o proyectos de redacción colectiva de obras literarias. Durante varios años el autor de estas líneas ha colaborado con proyectos de software libre, y ha cumplido los objetivos marcados sin necesidad de realizar más de un desplazamiento al año. En la gran mayoría de ocasiones, lo que en un trabajo normal se hubiera resuelto mediante reuniones en este caso se resolvía mediante sesiones de chat con Messenger(con la ventaja añadida de que con Messenger quedaba registrado todo lo dicho durante la reunión, y se minimizaba el ruido introcido con "charlas de café", muy típico por otro lado de las reuniones presenciales).

Como funcionario TIC del grupo A1, si analizo las tareas que desempeño veo que podría limitar mi presencia física en la oficina en prácticamente un 90%, y trabajar perfectamente desde casa: redacción de pliegos, valoración de ofertas, control de la ejecución de proyectos informáticos, certificación de la ejecución de proyectos y abono de facturas, detección de necesidades sin cubrir y realización de presentaciones y propuestas para cubrir estas necesidades, redacción de informes, planificación y programación presupuestaria, captura de requisitos, realización de pruebas, etc. Todo esto se puede hacer con las herramientas TIC mencionadas anteriormente (incluso las reuniones de control de proyectos con proveedores externos o las reuniones de organización interna), pudiendose limitar nuestra presencia física en las oficinas a un día cada dos semanas.

Además, también habría otros beneficios, como el ahorro energético (quieras que no, seguro que en tu hogar cuidarás más de hacer un uso responsable de la energía), una mejor conciliación de la vida laboral y profesional, etc.

La Administración General del Estado ya ha realizado algunas pruebas piloto para implantar el teletrabajo, pruebas que han dado como resultado la publicación del documento "Manual para la implantación del teletrabajo en la A.G.E". En mi opinión, éste si que es el verdadero huevo de Colón de la Administración. Todavía hay importantes barreras que superar en este sentido:
  • Relacionadas con la desconfianza natural al colectivo de los funcionarios: ya que la Administración no ha sido capaz de establecer sistemas de medición "objetiva" de los objetivos alcanzados por sus empleados, prefiere medir el número de horas que están sentados en sus puestos (algo más sencillo de medir por otro lado). En descargo cabe decir que ha habido mucho abuso, pero no es justo que siempre paguen justos por pecadores.
  • Relacionadas con el necesario cambio de mentalidad: la gente sigue viendo el trabajo como una forma de estar en sociedad, y temen que si no tienen que ir a trabajar acaben convirtiéndose en ermitaños
Frente a la primera barrera, mientras la Administración (y sus empleados) no sea capaz de trabajar por objetivos, difícil continuidad le espera en una sociedad eminentemente resultadista. Precisamente los mediocres y los que incumplen objetivos son los más interesados en que todo siga como hasta ahora. Frente a la segunda barrera, cuanto más tiempo tengamos y menos carga de estrés suframos, precisamente más sociales seremos.

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4 comentarios:

  1. Muy cierto. Habría de adoptarse, digamos, cierta mentalidad "empresarial" por parte de los trabajadores en lo que respecta a su puesto de trabajo, y cierta flexibilidad por parte de la Administración de turno. Como bien dices, no me parece adecuado que paguen justos por pecadores en lo que al teletrabajo respecta. Y aunque seguro que más de uno y más de dos se dedicarán a "calentar la silla", pienso que a la mayoría de funcionarios no le importaría adoptar un modelo mixto en el que solo se fuese "al trabajo" una vez por semana o así. Incluso creo que la productividad aumentaría, y los beneficios serían incontables: ahorro de tiempo, de gastos de desplazamiento, comodidad, incluso, como apuntas, ahorro energético, etc. Si finalmente, y ojalá que así sea, apruebo mis oposiciones, voy a ser el que más pelee para que se implante en la Administración el teletrabajo, para que cada cual, si le apetece, lo pueda adoptar.

    Saludos

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  2. Kickoff, estoy de acuerdo contigo, suscribo 100% tu opinión, pero le veo un serio obstaculo al advenimiento del teletrabajo en la Administración.

    Por desgracia los funcionarios siempre hemos estado sometidos al rigor descarnado de la opinión pública, y en estos tiempos aún más.

    Como empiecen los titulares de los periodicos a decir: "Ahora los funcionarios no tendrán que ir a trabajar", o algo en esa linea, da igual que dentro del articulo expliquen las ventajas y bondades del teletrabajo. La opinión pública, y sin necesidad de ser expoleada por la mayoría de lobbies de opinión (periodisticos, radiofónicos, o de cualquier otra naturaleza), explotarán diciendo que ahora a los funcionarios les pagan la nomina por quedarse en casa y trabajar todavia menos, y bla, bla, bla...

    Si ya nuestra condición (bueno, me incluiré cuando apruebe las oposiciones), les parece privilegiada (nadie cuenta con superar la oposición, aunque hasta eso nos lo achiquen ahora, diciendo que ellos se sacan la oposición cada dia en su puesto de trabajo, ¡lo que hay que oir!), ahora cada vez que tengan que pegarse el madrugón, con atasco o con roce, dependiendo de si vas por superficie o en metro, y tengan que dejar a sus hijos con la yaya o en la guarderia "El chinche", imaginate su reacción si piensan en que los funcionarios teletrabajan desde casa mientras ellos se disponen nuevamente a acudir a la adoración diaria de su "santo patrono". Son malos tiempos hasta para progresar.

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  3. Anónimo, tienes toda la razón. El colectivo de los funcionarios en España goza, en líneas generales, de muy mala fama. No digo que no pueda haber, como en todas partes, "ovejas negras", pero en general no es así, y lo digo con conocimiento de causa. Se nos trata (tratará) de vagos en el mejor de los casos, y en el peor... mejor ni pensarlo. Así que, como bien dices, las perspectivas del teletrabajo en España para nuestro colectivo son bastante negras. Una pena, porque creo que este es el camino a seguir para muchas profesiones, pero lo primero que habría que hacer es cambiar mentalidades trasnochadas y prejuicios absurdos que, como apuntas, muchos medios de comunicación no dejan de azuzar.

    Saludos

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  4. En el mundo de las TIC, y en especial el del desarrollo de software (que no requiere la presencia física en el CPD, para "cacharrear") pienso que el teletrabajo sería de aplicación directa, no solo en la Administración, sino también en la empresa privada. De hecho, ya hay empresas que funcionan parcialmente así.

    Otra barrera, de carácter mas psicológico, es la de que cuando no se puede garantizar calidad, se trata de garantizar cantidad. En ese sentido, mucha gente prefiere "echar horas", para justificar así la falta de cumplimiento de objetivos. Lo dicho, es una pena que la técnica ya lo soporte, pero por una cuestión cultural no se aplique.

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